HO´OPONOPONO " EL ENOJO"

Hay personas que transitan en el enojo continuamente: se levantan enojadas, continúan enojadas y siguen enojadas. Tras del enojo, hay más que un “ser osco” que no quiere comunicarse con el resto. A través de un ceño fruncido estamos mirando el rostro de otras problemáticas.    Hay muchas cosas que pueden enojarnos. Podemos ubicarnos en algunas situaciones como ejemplos de un enojo, y cómo cambia nuestra mirada para encontrar algunas pautas para ver qué hacemos con el enojo. ¿cómo salimos de esta situación? Y, si es una situación continua de vida, más delicado todavía.    Es muy difícil vivir enojado, y es difícil también vivir con personas enojadas.

El primer paso es DARNOS CUENTA DE QUE ESTAMOS ENOJADOS. Hay quienes dicen “yo soy así: tengo mal humor”.Cuando nos autodefinimos de esta manera, es como que nos cerramos puertas para poder cambiar cualquier situación. Detrás de un enojado hay una persona que está sufriendo, que está pasando un mal momento, y evidentemente es un resorte que salta y que puede estallar en cualquier momento. Este enojo puede transformarse en ira, que a su vez puede desencadenar violencia. Es hora de darnos cuenta de que si estamos enojados, lo primero será percibirlo y ser sinceros con nosotros mismos, y reconocer si es solo algo pasajero o es que en realidad vivimos solo en este territorio del enojo. La buena noticia es que PODEMOS SALIR.  Si estamos en este lugar, estamos sufriendo, y por ende, lo que devolvemos al resto es sufrimiento. Merecemos una vida mejor, más equilibrada, una vida donde el enojo, que podemos tener en algún momento, pueda volverse positivo. Hay enojos que son terriblemente negativos y destructivos.
Esto radica en nosotros, más allá de que las situaciones externas sean las que pueden llevarme a esto. El que tiene la llave para salir adelante, somos nosotros mismos. Y si algo ha de modificarse en esta situación que me provoca dolor, será desde nuestro yo, desde lo que habita dentro nuestro. Son nuestros pensamientos los que aumentan o disminuyen este enojo.
Imaginemos una situación: estamos en una fila donde esperamos para pagar un impuesto etc, y de repente una persona te pisa y te dice ‘perdón’. Lo más probable es que no le demos importancia y sigamos en la fila. Si esto se repite varias veces ¿cómo nos sentiríamos? Uno se pone molesto y nos va invadiendo un sentimiento de enojo. Imaginemos que mirándolo a la cara para decirle lo que pensamos ‘fíjese por dónde camina, ya es la quinta vez que me pisa’, nos damos cuenta de que esta persona es ciega. Entonces nuestro enojo ¿se mantiene en el mismo nivel? Seguramente que ‘en el aire’ nuestra actitud se va a dar vuelta, este enojo va a ir disminuyendo. ¿Por qué, si los pisotones fueron iguales? ¿Por qué cambiamos este pensamiento? Porque entendimos el por qué ‘me pisó’. No cambiaron los hechos, pero sí los pensamientos.     Este ejemplo puede esclarecernos cómo nosotros vivenciamos el enojo. Parece que depende de quién realice el pisotón, en qué circunstancia y cómo nosotros miramos, será la manera en que nosotros devolveremos al otro la manifestación del enojo: estaremos enojados, o comprenderemos.El enojo, como otras emociones que nos habitan en otro momento, se desencadenan automáticamente cuando algo produce un desequilibrio externo o interno. El enojo es una pasión estéril que acompaña la mente del hombre. No afecta en nada aquello a lo que se dirige, y daña mucho más al hombre que está poseído por él. No sirve para modificar aquello que nos está enojando. Al hombre que está poseído por él, que a cualquiera que va dirigido este enojo, provoca solamente daño. 
 Cambiar en nosotros para que el mundo cambie. En ese sentido y con esa alegría, vaya mi deseo de que podamos conectarnos con otra manera de vivir. La vida es el mejor regalo que nos fue dado. Hagamos de ella un sentido para la vida de los demás.
LO SIENTO. TE AMO. PERDONAME. GRACIAS 


Valeria Neuman