TAROT PARTE II


Desde tiempos remotos el libro de los arquetipos sagrados, conocido como Tarot, ha sido empleado para interpretar sueños y visiones místicas, facilitando la comprensión de los mensajes de nuestra propia historia que se nos presentan mediante una simbología trans-generacional, hoy referida como inconciente colectivo, para exhortarnos a profundizar en el conocimiento de nuestro pasado familiar y descubrir los mensajes trascendentales protegidos secretamente en dicha ensoñación, fundamentales para nuestra realización personal.
Aplicado al desarrollo del potencial mental, el Tarot se muestra como un portal de la proyección psicocuántica, el traslado de la conciencia desde los ámbitos soterrados de la identidad personal, al lugar donde logramos sincronizar nuestros deseos con nuestra realidad a través de la práctica de nuestro servicio trascendental, aquella actividad que sintetiza nuestro talento personal, nuestro disfrute vital y nuestro servicio a los demás.
Mediante la práctica del Tarot es posible vislumbrar e inducir la experiencia del sueño lúcido, aquella ensoñación donde a pesar de darnos cuenta de estar soñando continuamos soñando, disfrutando así la posibilidad de satisfacer en un universo conciente y paralelo, la realización de cualquier anhelo de nuestra voluntad, para traerlo a nuestra memoria en la vigilia como una fuente de satisfacción que motiva y exalta nuestra capacidad de servir y realizar nuestro más alto destino en este plano.